jueves, 22 de noviembre de 2007

De semilla a Secuoya



Siento impaciencia, no cabe ni una sola duda dentro de esta dura cáscara de que Ahora es el momento. El momento de despertar, de disfrutar lo poco que queda de este pequeño y hasta ahora confortable huevito de protección, para por fin salir a la aventura y empezar a husmear el terreno fértil de los alrededores.



También es imprescindible empezar a responsabilizarme de mi propio crecimiento, ya no basta con absorber lo que cae cerca. Por eso hay que practicar el discernir lo que es bueno para nuestra nutrición, lo que nos fortalece y lo que nos debilita. Me toca salir del capullo que ya ha cumplido su función, me ha hecho fuerte durante todo este tiempo, lo suficiente como para poder romperlo cuando se quede estrecho.



Aquí dentro tengo mis recuerdos, mi infancia, mis primeros aprendizajes, mis creencias, las creencias heredadas, mis heridas y un montón de trastos más; da cierta pena abandonarlos, pero ya no reflejan quién soy en realidad. Saldré a tomar un poco de aire antes de acostumbrarme al viciado y a vivir las noches de verano, de Luna, de lluvia y de lo que toque.



Así haré mías las cualidades que ahora sólo se me ofrecen en potencia, me negaré a creer que sólo soy lo que soy actualmente e iniciaré un camino hacia las alturas. Sin olvidar mi pasado, por supuesto, iniciaré una exploración con mis raíces hacia abajo, hasta lo más profundo, capas y capas de charlas con las piedras… Mi savia alimentará todo mi cuerpo, trayéndome noticias del subsuelo, y también se escapará por algún hueco de la corteza para saciar a algún bichito.



Le pediré al Sol su sonrisa y a la Tierra su apoyo, me espera una dura misión hasta tocar el cielo con las hojas. Pero no es sólo una lucha, durante las primaveras me cubriré de accesorios que realcen mi belleza, pulseras, nidos, flores y todo tipo de criaturas. En verano les devolveré el favor amortiguando el calor, y en otoño mantendré la calma al ver que todas mis hojas prefieren independizarse y formar una alfombra de colores sin mí, que seguiré en pie. Pasaré los inviernos reflexionando sobre mis pérdidas y nuevas lecciones, iré haciendo preparativos para el nuevo año y agradeceré a la Diosa todo lo que me ha regalado.


Y cuando esté por fin en lo más alto, miraré desde ahí arriba y veré mi vida desde una perspectiva nueva, muy diferente, cara a cara con el horizonte, y con toda mi experiencia miraré de nuevo al cielo desde lo que no deja de ser un peldaño, observaré las estrellas y seguiré persiguiéndolas, hasta que algún día pueda regresar a ellas con la seguridad de que fui un buen árbol, que en algún momento, despertó de una semilla.




6 comentarios:

Rosana dijo...

Me encanta!! será autobiográfico? jeje
Un abrazote.

Rosana dijo...

Hola chicas,estoy ansiosa por alimentar mi alma con vuestra sabiduria.

Besitos de luz y color.

Coké dijo...

Más que un besito, tu comentario es un inmenso rayo de luz y calidez para nuestra alma.
Enormemente agradecidas,
Coké y Tormenta Solar.

i anku dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tormenta Solar dijo...

garcias por estas gracias, lo hacen todo posible... las semillas no se plantean si podrán llegar a ser arboles enormes algún día, simplemente, lo son, y simplemente lo saben.

¡animo semillitas divinas!

i anku dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.