jueves, 15 de noviembre de 2007

Pereza Vital

Hoy estoy pelona. Hoy estoy impaciente porque llegue el 2012, la muerte o lo que sea que me permita un tiempo de descanso. Quiero un abrazo que me reconforte, que me confirme que voy bien y que me asegure que estará allí cuando lo necesite. Quiero soluciones para los problemas de mi vida. Quiero seguir avanzando. Me pregunto si el cambio de dimensión hará que estas pequeñas miserias a las que nos enfrentamos día a día, desaparezcan. Eso me encantaría, pero ... por un lado me da la sensación de que es como hacer trampa. Supongo que tendremos que superar esas pequeñas miserias para cambiar de dimensión. O no, tal debería cambiar esa creencia. Pero lo que está claro es que esperar que todo lo que va mal, mejore por un giro galáctico o dimensional, me parece infantil. El problema es que me siento tan estancada que no veo soluciones a mis problemas. Siento que me falta el centro, me falta el hogar, ése sitio maravilloso al que volver tras una dura (o no tan dura, pero larga) jornada de trabajo. ¿Dónde estará? ¿dónde lo podré encontrar? ¿qué tengo que aprender para dar con el camino? El cansancio me tuerce la perspectiva. Tendré que buscar un sistema de "corrección de perspectiva" para momentos como este. Nada, otra cosa más a la lista interminable de cosas que hacer cuando tenga tiempo...

2 comentarios:

gema dijo...

Un refugio al que volve, un hogar, todo esto me suena y te iba a contestar con algo nada material, pero a veces lo material acompaña y en este caso la sensación material de hogar es importante, pero bueno siempre queda la opción de crearla, qué es el hogar? el sitio dónde puedas ser sin más, hables o no, pienses o no, sientas o no, dónde, con quién, cuando te sientes así? pues busca aunque sean tus 5 minutos de hogar, a lo mejor sólo son 5 minutos de estar sola contigo, no lo sé, busca tu opción, busca tu hogar y no te olvides de visitarlo todos lo días.
Sabes? yo empiezo a pensar que de aqui al 2012 lo que hacemos es prepararnos nada más, quiero decir que lo que vaya a ocurrir, ocurrirá igual y la única diferencia será tu grado de preparación que hará más fácil o más dificil el camino. Yo creo que he dejado de darle mucha importancia y lo que intento es disfrutar de los momentos, no olvidarme de que estoy viviendo ahora y no mañana, ni ayer, sólo ahora e intentar no desperdiciar estos momentos pensando lo bien que voy a estar en otros. Ya sabes que esto va por rachas y esta es la mia ahora.
besos,
w.

mem dijo...

concuerdo plenamente con pereza vital.