lunes, 4 de febrero de 2008

El diablo

Me hace recordar mis límites más vulgarmente aceptados, creer en mi propia debilidad, dejar de tener fé en el poder de mi misma a la hora de enfrentarme a las seductoras distracciones del camino. Si diera voz a mis sentimientos, mi alarma innata que me recuerda que no debería gastar mi tiempo en aprendizajes dolorosos, no tendría la necesidad de desnudarme ante propuestas manipuladoras. No vale disfraz alguno que escape a mi astucia intuitiva. Pero no me dejo hacerla caso. Me niego una y otra vez la posibilidad de elegir, mis nervios fallan ante la presión a favor de una lógica creada a lo largo de milenios para estrechar nuestra potencial visión.

Confiaré en mi poder para liberarme de las tentaciones.

2 comentarios:

desde el mar, tu primo dijo...

...que le atrae lo que has escrito.
Pero que lo ha leído tres veces porque como que el sentido detrás de las palabras le elude. Las palabras le seducen y se queda ahí. ¿Se lo explicarías con otras palabras, xfi? (a partir de la 4ª linea)
Besitos

Tormenta Solar dijo...

tendrías que ver la carta... me inspiró todo eso, jaja.
Identifica el diablo además de como fuerza externa que intenta manipularnos,(la razón, supongo)hacia una lógica que ya no se sustenta; como una debilidad interna para confiar en nosotros mismos, en nuestro poder, en nuestra intuición, frente a esa tentación de no-ser-nosotros.
Cuando la tenía delante lo tenía mucho más claro te lo aseguro, pero me ha venido bien refrescar, gracias!